El Señor de los Olivos

​Me llamo Roberto Sorlí Pruñonosa. Nací en 1981 en Canet lo Roig, una tierra de olivos milenarios donde la madera no es solo paisaje, sino memoria viva. No creo las formas, ayudo a la madera a recordar quién es.

El origen y la raíz

​Crecer rodeado de estas esculturas naturales moldeadas por el tiempo despertó en mí una conexión profunda con la naturaleza y sus formas. ​En 2012, tomé la decisión de dar un salto de fe y dedicarme al 100% a la artesanía. Desde entonces, mi vida ha sido un viaje de aprendizaje constante, donde mis manos y la madera han aprendido a hablar el mismo idioma.

El Camino del Olivo

El Camino del Olivo
Mi evolución artística y mi trayectoria como artesano han sido una evolución natural, una búsqueda constante de cómo dialogar con la materia prima.
​Los primeros lienzos, pintura en rodajas. Comencé utilizando las rodajas de madera de olivo como lienzos únicos, aprovechando su veta para ilustrar y capturar la esencia del entorno.
​El detalle y la utilidad, bisutería y hogar. Más tarde, decidí llevar el olivo al día a día de las personas. Diseñé bisutería orgánica y complementos para el hogar, transformando la dureza y calidez de esta madera en piezas cotidianas llenas de alma.
​El gran salto, la escultura seminatural. Hace unos cuatro años, mi proceso creativo dio un giro definitivo. Dejé de imponer mi idea sobre la madera para empezar a escuchar lo que ella quería contar. Así nacieron los Alikakaros.

El Despertar de los Alikákaros

Hoy en día, mi taller es un espacio de metamorfosis. A través de la escultura seminatural, fusiono la limpieza técnica, la pareidolia y el modelado para dar vida a estas criaturas únicas. ​Para mí, cada pieza de madera rescatada del campo es un misterio esperando a ser resuelto. Mi trabajo no consiste en forzar la madera, sino en limpiarla, mirarla de frente, encontrar al ser que se esconde en ella y, con delicadeza, ayudarle a abrir los ojos al mundo.